July 13th, 2006
La casa de los perros
Guadalajara, México (13 julio 2006).- Lawrence vive como él mismo lo definió, con al menos 70 niños vestidos con abrigos peludos.
No hay tregua para descansar, ha dedicado cada minuto de sus últimos 14 años, a cuidar de una gran familia de perros que recogidos en las calles o regalados por sus dueños, ahora se hospedan en su casa frente al Consulado Estados Unidos en Guadalajara, en la calle Libertad número 1915; sin embargo es posible que en unos días sea desalojado y por consiguiente, sacrifiquen a sus animales.
Conoce el nombre y la historia de cada uno de ellos, sin excepción. Harvey, es un raza Alaska de pelaje sano, imponente sobre un bote de basura responde al llamado de su amo por automático. Lo mismo pasa con Tammy, la más antigua en la casa con 6 años, Osama, en referencia a Bin Laden, o Daffy, un flacucho mordelón que ha acabado con todos los muebles de la casa.
Lanudos, pelones, grandes, pequeños, flacos, gordos, hay gran variedad en el catálogo canino y todos están en adopción, con el pesar de Lawrence que tiene que deshacerse de la mayoría antes de que lo desalojen. Y es que la labor de este estadounidense retirado no ha sido bien vista ni por lo vecinos, ni por el Ayuntamiento de Guadalajara, que a través de una demanda y multas han buscado que desaloje el inmueble, argumentando lo molesto de los ladridos, el olor de los animales y la supuesta anti higiene.
Para Lawrence son un regalo de Dios, que puede arrebatarse sin conciencia. La cuenta se ha perdido con los desayunos de croquetas que el señor de los perros ha preparado, o los canes que ha curado, o los que ha bañado, o lo que ha gastado; al mes, el amante de los animales dispone de unos 10 mil pesos para croquetas y vacunas, cifra que él costea sin ayuda de nadie.
Es una carrera contra el tiempo. El 15 de agosto vence el contrato de la casa que renta y el dueño no renovará si no reduce al máximo la cantidad de animales que ocupan la vivienda, todo esto, debido a las quejas de los vecinos.
“Si pierdo el caso y luego vienen para llevarse a los perros y matan a los perros y me matan a mí, todos después dirán, ‘qué terrible, debimos haber hecho algo para ayudarlo’, eso lo dirán después de que pase”, dijo en inglés, el estadunidense y añadió que antes muerto que ver a uno de sus perros morir.
Lawrence no quisiera salirse y ha amparado la demanda, pero a éstas alturas sólo pide una prórroga de tiempo para poder dar en adopción a sus “niños lanudos”, algo que según la administradora de la casa, Cecilia Robles, podría negociarse.
Los interesados deben comprometerse a cuidar responsablemente al animal adoptado, cumpliendo con ciertos requisitos que garanticen su bienestar.
Hay perros para todos los gustos y Lawrence está dispuesto a brindar cualquier información en su casa o al teléfono 3121-8436.
No hay tregua para descansar, ha dedicado cada minuto de sus últimos 14 años, a cuidar de una gran familia de perros que recogidos en las calles o regalados por sus dueños, ahora se hospedan en su casa frente al Consulado Estados Unidos en Guadalajara, en la calle Libertad número 1915; sin embargo es posible que en unos días sea desalojado y por consiguiente, sacrifiquen a sus animales.
Conoce el nombre y la historia de cada uno de ellos, sin excepción. Harvey, es un raza Alaska de pelaje sano, imponente sobre un bote de basura responde al llamado de su amo por automático. Lo mismo pasa con Tammy, la más antigua en la casa con 6 años, Osama, en referencia a Bin Laden, o Daffy, un flacucho mordelón que ha acabado con todos los muebles de la casa.
Lanudos, pelones, grandes, pequeños, flacos, gordos, hay gran variedad en el catálogo canino y todos están en adopción, con el pesar de Lawrence que tiene que deshacerse de la mayoría antes de que lo desalojen. Y es que la labor de este estadounidense retirado no ha sido bien vista ni por lo vecinos, ni por el Ayuntamiento de Guadalajara, que a través de una demanda y multas han buscado que desaloje el inmueble, argumentando lo molesto de los ladridos, el olor de los animales y la supuesta anti higiene.
Para Lawrence son un regalo de Dios, que puede arrebatarse sin conciencia. La cuenta se ha perdido con los desayunos de croquetas que el señor de los perros ha preparado, o los canes que ha curado, o los que ha bañado, o lo que ha gastado; al mes, el amante de los animales dispone de unos 10 mil pesos para croquetas y vacunas, cifra que él costea sin ayuda de nadie.
Es una carrera contra el tiempo. El 15 de agosto vence el contrato de la casa que renta y el dueño no renovará si no reduce al máximo la cantidad de animales que ocupan la vivienda, todo esto, debido a las quejas de los vecinos.
“Si pierdo el caso y luego vienen para llevarse a los perros y matan a los perros y me matan a mí, todos después dirán, ‘qué terrible, debimos haber hecho algo para ayudarlo’, eso lo dirán después de que pase”, dijo en inglés, el estadunidense y añadió que antes muerto que ver a uno de sus perros morir.
Lawrence no quisiera salirse y ha amparado la demanda, pero a éstas alturas sólo pide una prórroga de tiempo para poder dar en adopción a sus “niños lanudos”, algo que según la administradora de la casa, Cecilia Robles, podría negociarse.
Los interesados deben comprometerse a cuidar responsablemente al animal adoptado, cumpliendo con ciertos requisitos que garanticen su bienestar.
Hay perros para todos los gustos y Lawrence está dispuesto a brindar cualquier información en su casa o al teléfono 3121-8436.